Conocimientos
La evolución de la copa de champán
No hace mucho tiempo agarrábamos nuestras fieles copas en forma de flauta cada vez que abríamos una botella de champán. Sin embargo, desde hace unos dos años surge la pregunta sobre la mejor manera de servir el champán. Sabemos desde hace cuarenta años que la forma de la copa tiene un impacto en la percepción que tenemos del aroma y del sabor. Entonces, ¿por qué con el champán seguimos pensando de forma diferente?
¿Y después del platillo de champán?
Hace unos cincuenta años, el champán era mucho más barato que hoy, por lo que muchos más bebedores tenían acceso a él. Aunque pueda parecer positivo para el negocio, las casas de champán solo podían producir calidad a un ritmo determinado, y la demanda superaba a la oferta.
Así que hicieron lo que cualquier grupo de empresas inteligentes haría: cambiar el discurso alrededor del champán. Al igual que la industria del diamante nos convenció de que los diamantes son la única opción para pedir matrimonio, la industria del champán nos convenció de que esta bebida es algo especial reservado para las celebraciones. De esta manera pudieron subir el precio, haciéndolo menos accesible.
La mayoría de los champanes están hechos de tres variedades de uva: Pinot Negro, Chardonnay y Pinot Meunier y algunos de los métodos de producción son los mismos para vinos espumosos y vinos sin gas. La diferencia importante se encuentra en las burbujas.
Imagina que compras una botella de buen vino tinto. ¿Lo abrirías y lo echarías en la taza más cercana? ¿O quizá lo decantarías, comprobarías la temperatura, pensarías cuál es la mejor copa para ese vino y lo saborearías durante una comida? Nos alegramos de cambiar las copas Pinot Negro por copas de Shiraz cuando cambiamos de una bebida a otra, así que, ¿por qué permitimos que las burbujas del champán dominen nuestros hábitos?
Tiene mucho que ver con las tradiciones y con cómo la historia del champán ha conformado nuestra visión de qué recipiente usar.
La copa coupé
Los rumores dicen que la forma de esta copa está inspirada en el pecho izquierdo de María Antonieta. Sin embargo, el origen de esta copa es anterior a la reina de Francia, por lo que, aunque es una buena teoría, no es cierta.
Aun así, la copa coupé tuvo mucha popularidad durante su reinado, pues el champán de la época era más dulce y almibarado. Los lados cortos del platillo y su cuenco poco profundo facilitaban la inmersión del pastel en él. ¿Un capricho? Sí, pero seamos sinceros: si pudieras mojar tu postre en champán, ¿no lo harías?
Esta copa reapareció en la década de 1920 y de nuevo en los años 60. Después de esto, su popularidad resurgió hace unos años para decepción de los amantes del champán. Aunque puede ayudarte a sentirte como una flapper, su forma es completamente ineficaz cuando se trata de expresar el perfil del vino.
El diseño abierto provoca que las burbujas y el aroma se disipen casi al momento, si consideramos que el 70 % de nuestra percepción del sabor proviene del aroma. Es decir, estás perdiendo una gran parte de la experiencia por estar a la moda.
Effervescence, Elevated
The Flute
Replacing the coupe in the late 20th century was the champagne flute - a tall, narrow vessel that retained carbonation far better. Its design channeled the stream of bubbles upward in a visual display of elegance and energy, ideal for festive occasions.
The flute quickly became a symbol of modern celebrations, thanks to its photogenic silhouette and bubble-preserving form.
However, the narrow opening doesn’t allow much room for aromas to develop, meaning you enjoy more fizz than flavor. Perfect for fresh, young Champagnes - or any moment that calls for a toast. Thanks to its slim profile, the flute is also a space-saver - ideal for venues or events where large quantities of glasses need to be stored or transported efficiently.
It’s a go-to for outdoor occasions like garden parties, where visual appeal and practicality go hand-in-hand.
La copa
Una copa alta de vino blanco con forma de tulipa es la adecuada para champán más suave como Blanc de Blancs, hecho principalmente a partir de uva Chardonnay. El modesto tamaño del cáliz desarrolla los aromas sin sobrecargarlos, en especial en el champán vintage, donde el tiempo ha hecho que las características sean más complejas.
Para elevar los champanes rosados más opulentos, procedentes principalmente de las uvas Pinot Negro y Pinot Meunier, el cáliz Pinot Negro del Nuevo Mundo es insuperable. Superó con creces a las flautas porque muestra una impresionante profundidad de carácter.
Nuestra serie RIEDEL Veritas es la primera en el mundo que sacó una copa (no una flauta) diseñada específicamente para beber champán como si bebieras vino sin gas. La copa de champán RIEDEL Veritas tiene un cáliz curvo en forma de huevo con una pequeña abertura que envuelve el aroma.
Desde entonces, hemos organizado comparaciones de flauta y copa con bebedores habituales de vino y cada participante sin excepción se sorprende de la diferencia. Como resultado, todas las nuevas líneas de Riedel las desarrollamos con esta forma de cáliz para champán en lugar de la flauta.
En las propias palabras de Maximilian J. Riedel, de la 11ª generación: «el champán es un vino y se le debe tratar como tal. Tanto disfrutando de un Blanc de Blancs como de un Cuvée, nuestra copa de vino para champán permite que la gama de aromas del champán se expanda de una manera que no es posible con una estrecha flauta».
Same Glass?
Sparkling Wine and Prosecco
Not quite. While all are bubbly, the style and character of Champagne, Prosecco, and other sparkling wines differ - so should the glass.
Prosecco is fruit-forward and aromatic, and benefits from a slightly egg-shaped glass to enhance its floral bouquet. Cava and other traditional method sparkling wines can be treated like Champagne and served in a wine glass to showcase their complexity.
So, are Champagne and Prosecco glasses the same? No - but some forms, especially the modern champagne wine glass, can suit both styles depending on your preference.
So, Which Champagne Glass Is the best?
If you're drinking Champagne to appreciate its full complexity - go for the Champagne wine glass. This shape allows for the wine’s layers to unfold, from citrus zest to brioche and almond. It balances effervescence with a broader aromatic spectrum. If you're celebrating a milestone or toasting with a crowd, the flute still shines. It's elegant and practical. And for vintage vibes or sparkling cocktails, the coupe is the showstopper.